Viaje a Marruecos (VII): Marrakech y Rabat, más de 7 diferencias

Marrakech Medersa

Hoy teníamos mucho que ver, así que intentamos levantarnos más pronto y desayunar rápido, aunque fue un fracaso y salimos poco antes de las 9, es decir, la misma hora que los demás días. Seguramente tuvo que ver el rico desayuno, que poco a poco nos iban trayendo cosas, muchas muchas cosas y así no hay quien se levante, jeje.

Salimos dirección Medersa y como ya conocíamos ese camino llegamos rápidamente a la Medersa de Ben Youssef (o Madraza) justo cuando estaban abriendo.

Marrakech Medersa

Enseñamos el ticket que habíamos comprado el día anterior en el museo y entramos. Fue un gustazo estar solos allí, el edificio merece mucho una visita, a pesar de ser el más caro de todos. Asombra su arquitectura y las 130 habitaciones donde se alojaban los estudiantes, de aquella manera tan austera y podíamos decir, carcelaria.

Marrakech Medersa

Paseamos por todo el edificio, lo fotografiamos bien, aprovechamos que no había más gente y salimos de allí bien contentos.

La Qoubba Almorávide, que se encuentra al lado del museo, en teoría es accesible con el ticket combinado, pero estaba aquello cerrado con cadenas igual que el día anterior, no se si plantean reformarla o ya no es visitable.

Marrakech Qoubba

Al salir pusimos rumbo a la famosa Plaza Jamaa el Fna, pero atravesando el zoco, aunque a esas horas todavía no habían montado los tenderetes ni la mitad. Ya nos dimos cuenta lo poco madrugadores que son, al menos en esta época, antes de las 10 y media no están los puestos montados y la plaza está vacía, llenándose poco a poco a cada minuto que pasa.

Marrakech Jamaa el Fna

El siguiente objetivo eran las Tumbas Saadíes, aquellas que el primer día no lográbamos encontrar y hoy fuimos directos. Marrakech no quería enfados, sólo que aquel primer día nos liberásemos como turistas y disfrutásemos de otros lugares, por lo que cada vez nos fue gustando más la maravillosa y extraña ciudad roja.

Marrakech Tumbas Saadies

Las tumbas son del siglo XVI y en el mausoleo principal está enterrado, el sultán Ahmad al-Mansur y su familia, mientras que en el jardín y otras habitaciones están enterrados los sirvientes y guerreros de la dinastía saadí.

Marrakech Tumbas saadies

Eran sobre las 10 y media y queríamos coger el tren de la 1 hacia Rabat. Le habíamos preguntado al propietario del Riad y nos había dicho que se forman muchos atascos y no quedan casi taxis a partir de las 11 y media, así que nos recomendaba que lo cogiéramos a las 11 como tarde. A mí eso me sonaba muy excesivo, si me lo hubiera dicho un taxista o alguien de allí, habría pensado que me estaba queriendo timar, pero al del riad que no ganaba dinero con ello..

En fin, decidimos descartar el Palacio Badí, que en fotos y diarios nos parecía el menos importante y solo quedaban restos y fuimos a pasear por la zona de la Koutoubia e intentamos perdernos para descubrir nuevos lugares cercanos.

Disfrutamos de aquello, de los jardines bien cuidados, de varias plazas y parques donde descansaban los lugareños (bueno ellos descansan en cualquier lado, incluso se espanzurran dentro de los carros que tiran los burros..) y nos despedimos de la Koutoubia.

Marrakech Koutoubia

Volvimos tranquilamente al riad, cogimos las mochilas y sobre las doce menos veinte estábamos afuera en busca de un taxi. Enseguida apareció uno y nos pidió 30 dirhams. El del riad nos dijo que regateando podíamos sacarlo por 20, así que le dijimos que no, que 20 máximo, 25, que no, y se fue.

Menos mal que llegó otro taxi casi al momento y comenzó por 50, casi que me entró la risa y al verme riendo a él también, le dije que 20, no entendía mucho, se lo repetí en francés y dijo que vale. Por tanto, 20 dirhams fue el llevarnos desde el riad en la medina a la estación, que fueron unos 15-20 buenos minutos y además tuvimos la suerte de ir con un señor bastante simpático y que conducía bien.

Según entramos a la estación, se nos acercó un chico del personal y nos dijo de comprar el billete en las máquinas que están nuevecitas. Nos marcó él todo, y compramos los billetes sin problema ni pidiendo nada a cambio. Dudábamos entre primera o segunda clase, en principio la idea era ir en segunda porque íbamos a parar en Casablanca, pero como al final salimos más tarde e íbamos directos a Rabat elegimos primera por la comodidad de los asientos y el tener uno reservado. Fueron 180 dirhams por persona,mientras que en segunda hubieran sido 120.

Teníamos que esperar 1 hora, podríamos perfectamente haber venido media hora más tarde, pero menos mal que no le hicimos caso al dueño del riad y salimos 45 minutos más tarde de lo que nos dijo. Y en esa hora aprovechamos para hacer lo que todo el mundo hacía, ir al McDonald. Así aprovechábamos a comer y con la espera nos pusimos morados con varios menús baratos de bebida+hamburguesa de unos 22 dirhams.

Marrakech estacion tren

Llegó el tren y en ese momento abren para que vaya la gente a través del revisor, por lo que es muy simple, sólo puedes salir a las vías cuando llega tu tren, así no hay líos ni pérdidas.

El tren muy cómodo los asientos, algo viejo el compartimento y todos los asientos ocupados. El viaje no es muy bonito, así que a descansar y entretenerse leyendo o escuchando música (o los gritos de unas españolas intentando enseñar español a una chica marroquí que como siempre se nos distingue por las voces, y debían estar como a 6 o 7 compartimentos de distancia). Y en poco más de 4 horas llegamos a Rabat.

Salimos de la estación y giramos a la izquierda por la famosa y larga avenida Mohammed V. Allí nos encontramos con una de las típicas manifestaciones enfrente del Parlamento. Mucho ruido pero ningún problema, pasamos por allí delante y continuamos unos 10 minutos hasta entrar en la Medina .

Rabat Medina

Rabat se diferencia bastante con Marrakech, se nota que son muchísimo más europeos. Se ve por las calles, por los vestidos de las personas, por las actitudes, por su medina.. etc.

La Medina no tiene nada que ver, eso sí, muchos sitios de comida con buena pinta, algunas cosas para comprar y muy muy fácil recorrerla. Para llegar a nuestro Riad, el dar Yanis, simplemente entramos a la Medina y en 3 minutos a mano izquierda encontramos la calle, la cual estaba bien señalada.

El propietario majísimo y hablando español. Nos trajo el clásico té de bienvenida, nos puso televisión española internacional mientras rellenábamos los datos, nos dio un mapa y nos comentó que a estas horas lo mejor era acercarnos a los Oudayas y ver la zona de la playa.

Y en cuanto dejamos las cosas en la bonita y agradable habitación, a la calle salimos. Además el Riad tenía la ventaja de tener justo enfrente el dentista, por si tenías algún problemilla.. :mrgreen:

Rabat dentista

Subimos por la calle de la Medina hasta el final (3 minutos) y giramos a la derecha y sin ninguna pérdida llegamos al Kasbah de los Oudayas justo cuando comenzaba a atardecer.

Rabat oudayas

Lo vimos un poco por fuera y entramos dentro, donde no había ni un sólo turista y paseamos por sus callejuelas con su colorido azul, aunque nos miraban un poco extrañados y siempre aparecía alguien para decir que estaba cerrado o que nos llevaba a no se donde para tener mejores vistas, aunque como siempre, pasamos de ellos.

Rabat kasbah oudayas

Una cosa que sorprende y extraña es el cementerio que hay detrás de las murallas y justo antes de la playa, entre la fortaleza y el mar. La zona de la izquierda es increíble la cantidad de tumbas que hay, parecen amontonadas unas encima de otras. La zona de la derecha, la de detrás de las murallas hay muchísimas menos, pero aun así debe ser una sensación tan extraña el estar en la playa con vistas al cementerio..

Rabat cementerio

Y bajamos finalmente a la playa, donde vimos como anochecía completamente, vimos el faro, descansamos, nos hicimos fotos y cuando ya vimos que era tarde pusimos rumbo hacia el riad.

Rabat playa

Fuimos pasando por los lugares de comida y la verdad es que todos nos parecían bastante decentes y bastante baratos, pero con las hamburguesas no teníamos mucho hambre y vimos en nuestra propia calle del riad uno que ponía que había pizzas. Allí entramos y resultó ser un riad minúsculo que ofrecían cenas.

Pedimos pizza y resulta que ya a esas horas no había.. y bueno total, ya estábamos allí, nos quedamos y pedimos nuestras queridas brochetas de pollo casi mediante signos porque no entendían inglés, para ver cómo las hacían en la capital. La verdad es que fueron super lentos, tardaron bastante pero cuando nos trajeron el plato vimos el por qué. No eran brochetas, era prácticamente un pollo entero, mitad para cada uno, que habían tenido que asar, normal que tardasen. Además el plato traía arroz y patatas y nos pusieron varias tapas y el rico pan de allí. Menos mal que no teníamos hambre.. en fin, que estaba muy rico y acabamos comiéndonoslo todo, a reventar. Dejo una mala foto con el móvil.

Rabat cena

El cocinero salió y todo para preguntarnos si nos había gustado, muy majos todos y eso que no nos entendíamos casi nada ya que ellos hablaban sólo francés. Fuimos a pagar pensando que nos iban a meter un clavo con todas las cosas y el turisteo, pero nos salió por 70 dirhams la cena para los 2, incluyendo la bebida. Realmente bien.

Y al riad nuestro a dormir, que estaba a 3 pasos y era nuestra última noche en Marruecos..

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Publicado el 27 diciembre, 2014 en África, Marruecos y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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